Crédito
Qué es la TAE y por qué no coincide con el TIN
Cuando miras un préstamo personal, una tarjeta o una cuenta remunerada aparecen dos porcentajes: el TIN y la TAE. Casi siempre son distintos, y la diferencia no es un detalle. Entender qué mide cada uno es la herramienta más sencilla que existe para comparar ofertas de crédito.
Dos cifras para un mismo producto
El TIN, tipo de interés nominal, es el precio del dinero en estado puro: el porcentaje anual que se aplica al capital pendiente para calcular los intereses. La TAE, tasa anual equivalente, intenta responder a otra pregunta: cuánto te cuesta de verdad el préstamo en un año, contando también cómo y cuándo se pagan los intereses y algunas comisiones.
Por eso el TIN sirve para entender cómo se calculan las cuotas, y la TAE sirve para comparar. Dos préstamos con el mismo TIN pueden tener TAE muy diferentes si uno de ellos cobra comisión de apertura y el otro no.
Lo que añade la frecuencia de pago
Aunque no hubiera ninguna comisión, la TAE suele ser algo mayor que el TIN cuando los intereses se pagan varias veces al año. La razón es que cada cuota mensual incluye intereses que, en la práctica, se adelantan respecto a un único pago anual.
Un ejemplo ilustrativo: un préstamo con un TIN del 7 % anual y cuotas mensuales tiene una TAE de aproximadamente el 7,23 % solo por efecto de esa frecuencia. El cálculo consiste en aplicar cada mes una doceava parte del tipo y acumular el resultado durante doce meses.
Lo que añaden las comisiones
La TAE incorpora también las comisiones obligatorias para obtener el préstamo, como la de apertura o la de estudio. Si un préstamo de 6.000 euros cobra un 2 % de apertura, recibes en la práctica menos dinero del que vas a devolver, y la TAE lo refleja subiendo por encima de la cifra que resultaría solo de los intereses.
Hay costes que la TAE no siempre recoge, como algunos seguros vinculados que el cliente puede elegir contratar o no, o las comisiones por servicios opcionales. Por eso conviene leer también el importe total adeudado, que es la suma de todo lo que pagarás hasta el final.
Cómo comparar ofertas con la TAE
Para que la comparación sea justa, las ofertas deben referirse al mismo importe y al mismo plazo. Con esas dos condiciones iguales, una TAE más baja indica, en general, un préstamo más barato. Si los plazos son distintos, mira además el importe total adeudado, porque un plazo más largo reduce la cuota pero suele aumentar el total pagado.
La normativa de crédito al consumo obliga a las entidades a entregar información precontractual normalizada en la que figuran la TAE, el TIN, el importe total adeudado y las comisiones. Pedir ese documento y leerlo con calma, sin prisa por firmar, es tu derecho. El Banco de España publica en su portal de educación financiera guías y simuladores que ayudan a entender estas cifras.
El caso de las tarjetas y los pagos aplazados
Las tarjetas de crédito con pago aplazado, a veces llamadas revolving, merecen una mención aparte. En ellas se paga cada mes una cuota pequeña y el resto de la deuda sigue generando intereses, a menudo con una TAE muy superior a la de un préstamo personal. Como la cuota es baja, la deuda puede tardar años en desaparecer.
Antes de aceptar un aplazamiento, comprueba qué TAE se aplica, qué parte de cada cuota va a intereses y cuánto tiempo tardarías en saldar el importe si solo pagaras la cuota mínima. El extracto mensual de la tarjeta debe recoger esa información.
Lo mismo vale para la financiación en el punto de venta, como la que se ofrece al comprar un electrodoméstico o un móvil. A veces se anuncia sin intereses, pero incluye una comisión de apertura o un seguro: la TAE es la cifra que permite verlo. Si la TAE de una compra a plazos es cero, también lo debería ser cualquier coste añadido.
Una buena costumbre es calcular, antes de firmar, cuánto pagarás en total y compararlo con el precio al contado. La diferencia es el coste real de aplazar, y ponerle una cifra concreta en euros ayuda a decidir con calma si compensa o si es mejor esperar unos meses y ahorrar.
Y en el ahorro, al revés
En una cuenta o un depósito remunerado la lógica es la misma, pero a favor del cliente: la TAE resume cuánto rinde el dinero en un año teniendo en cuenta la frecuencia de abono de intereses. Fíjate también en si la remuneración tiene condiciones, un límite de saldo o una duración promocional.
En ambos casos, la TAE no es toda la historia, pero es el mejor punto de partida para que dos ofertas hablen el mismo idioma.
Contenido educativo, no asesoramiento. Este artículo no tiene en cuenta tu situación personal. Las cifras son ilustrativas. Lee el aviso legal y de riesgos.