Inflación

La inflación explicada desde la cesta de la compra

La inflación es la subida generalizada y sostenida de los precios. Dicho así suena abstracto, pero cualquiera la nota en el supermercado: con el mismo billete salen menos cosas en la bolsa. Este artículo explica cómo se mide, por qué no afecta a todos por igual y qué supone para el ahorro.

4 min de lecturaEquipo editorial de capitalsereno.net

Qué mide el IPC

En España la inflación se mide con el Índice de Precios de Consumo, que elabora y publica cada mes el Instituto Nacional de Estadística. El INE observa los precios de una cesta de bienes y servicios que representa lo que consumen los hogares: alimentos, vivienda, transporte, ocio, enseñanza y muchas otras partidas.

Cada partida tiene un peso según lo que los hogares gastan en ella de media. Si la vivienda y la alimentación suponen una parte grande del gasto, sus precios influyen más en el índice que, por ejemplo, los de los relojes. La tasa de inflación que se publica es la variación de ese índice respecto al mismo mes del año anterior.

Por qué tu inflación no coincide con la oficial

El IPC describe a un hogar medio que en realidad no existe. Si tu gasto se concentra en partidas que han subido más que la media, como la energía o ciertos alimentos frescos, tu inflación personal será más alta que la oficial. Si gastas mucho en partidas que se han abaratado, puede ser más baja.

Por eso un mismo dato de inflación se vive de forma muy distinta en un hogar joven que paga alquiler, en una familia con hijos pequeños o en una persona jubilada con vivienda propia. Tu presupuesto, si lo revisas cada mes, es el mejor instrumento para conocer tu propia cesta.

Inflación y poder adquisitivo

Cuando los precios suben, cada euro compra menos. Ese efecto se llama pérdida de poder adquisitivo. Si la inflación anual es del 3 %, lo que hoy cuesta 1.000 euros costará unos 1.030 dentro de un año. Visto desde el otro lado, 1.000 euros guardados sin rendimiento comprarán dentro de un año lo que hoy cuesta unos 971.

El efecto se acumula con los años. La tabla de este artículo muestra, con cifras ilustrativas, cuánto compran 1.000 euros quietos tras varios años con inflaciones del 2 % y del 3 %. No es una predicción; es una forma de ver la aritmética.

Poder de compra de 1.000 € guardados sin rendimiento
Tiempo Inflación del 2 % Inflación del 3 %
1 año 980 € 971 €
5 años 906 € 863 €
10 años 820 € 744 €
Cifras ilustrativas y redondeadas, calculadas con una inflación constante. No son una previsión.

General y subyacente

Junto a la inflación general, el INE publica la inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos. Esos precios son los más volátiles, y quitarlos ayuda a ver la tendencia de fondo. Cuando la general sube mucho y la subyacente poco, la causa suele estar en la energía o en ciertos alimentos.

El Banco Central Europeo tiene como objetivo una inflación del 2 % a medio plazo para el conjunto de la zona del euro, y ajusta los tipos de interés en función de cómo evolucionan los precios. Por eso las noticias sobre inflación y las noticias sobre tipos suelen ir juntas.

Inflación, salarios y contratos

Que los precios suban no siempre significa que un hogar pierda capacidad de compra: depende de lo que hagan sus ingresos. Si un sueldo sube lo mismo que la inflación, el poder adquisitivo se mantiene; si sube menos, se reduce. Por eso en las negociaciones salariales y en las revisiones de pensiones se habla tanto del IPC.

Muchos contratos se actualizan con referencia a un índice de precios. Algunos alquileres, por ejemplo, se revisan cada año según la referencia que fije el contrato y los límites que establezca la normativa vigente. Conocer qué índice se aplica a tus contratos y cuándo se actualiza te permite anticipar la subida en el presupuesto en lugar de descubrirla en el recibo.

La inflación también afecta a las deudas. Si tienes un préstamo a tipo fijo, la cuota no cambia aunque suban los precios, de modo que en términos reales pesa algo menos con el tiempo. Si el tipo es variable, la cuota puede subir cuando los tipos de interés suben para frenar la inflación.

Qué conviene revisar

Frente a la inflación no hay recetas universales, pero sí preguntas útiles. ¿Han subido tus gastos fijos más que tus ingresos? ¿Hay contratos, como la tarifa de luz o el seguro, que no revisas desde hace años? ¿Comparas precios por kilo o por litro y no solo por envase? ¿El dinero que tienes ahorrado está en un lugar acorde con el plazo en que lo vas a necesitar?

Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta única. Lo importante es hacérselas con datos propios, no con titulares.

Contenido educativo, no asesoramiento. Este artículo no tiene en cuenta tu situación personal. Las cifras son ilustrativas. Lee el aviso legal y de riesgos.