Mercados
Riesgo y diversificación: la idea básica sin jerga
En los mercados financieros la palabra riesgo aparece en todas partes, a menudo sin explicar. Este artículo no recomienda ningún producto. Explica dos ideas que conviene tener claras antes de leer cualquier folleto: qué es el riesgo y qué puede y qué no puede hacer la diversificación.
Qué significa riesgo
En lenguaje financiero, el riesgo tiene dos caras. La primera es la incertidumbre sobre el resultado: el valor de una inversión puede subir o bajar, y no se sabe de antemano cuánto. La segunda, la que más importa a una familia, es la posibilidad de perder dinero, ya sea una parte o todo lo aportado.
Una idea básica atraviesa todos los mercados: cuanto mayor es el rendimiento que se espera de un activo, mayor es también el riesgo que suele acompañarlo. Cualquier oferta que prometa rendimientos altos sin posibilidad de pérdida contradice esa relación y merece mucha cautela.
Riesgo y plazo
El plazo es tan importante como el producto. Un dinero que vas a necesitar dentro de seis meses no puede permitirse una caída temporal de valor, porque quizá no haya tiempo para recuperarla. Un dinero que no vas a tocar en muchos años tiene más margen para atravesar periodos malos, aunque eso nunca elimina la posibilidad de pérdida.
Por eso tiene sentido separar el dinero por objetivos y plazos: el fondo de emergencia, los gastos previstos para los próximos años y, solo después, lo que podría destinarse a largo plazo. Mezclarlo todo lleva a decisiones apresuradas en el peor momento.
No poner todos los huevos en la misma cesta
Diversificar consiste en repartir el dinero entre activos que no se comportan exactamente igual. Si una empresa tiene problemas, su acción puede caer mucho; si ese dinero está repartido entre cientos de empresas, el tropiezo de una pesa poco en el conjunto.
La diversificación tiene varias capas: entre empresas, entre sectores, entre países y entre tipos de activos, como acciones, renta fija o liquidez. Cada capa reduce un tipo de riesgo distinto. Los fondos de inversión y otros vehículos colectivos existen, en parte, para que una persona pueda acceder a ese reparto sin comprar cada activo por separado.
- 1EmpresasMuchas compañías en lugar de una.
- 2SectoresActividades distintas: salud, energía, consumo.
- 3PaísesEconomías que no siempre van al mismo ritmo.
- 4Tipos de activoAcciones, renta fija y liquidez.
Lo que la diversificación no hace
Diversificar reduce el riesgo concreto de cada empresa o sector, pero no elimina el riesgo de mercado: cuando la economía entera atraviesa una crisis, muchos activos caen a la vez. En esos momentos, activos que normalmente se mueven de forma distinta pueden comportarse de manera parecida durante un tiempo.
Tampoco sustituye a entender lo que se compra. Tener diez productos que no se comprenden no es estar diversificado; es multiplicar las dudas. Y repartir el dinero entre productos con comisiones altas puede restar más de lo que la diversificación aporta.
El riesgo que tú puedes asumir
Se suele distinguir entre la capacidad de asumir riesgo y la tolerancia al riesgo. La capacidad es objetiva: depende de tus ingresos, de tu fondo de emergencia, de tus deudas y del plazo. La tolerancia es emocional: cuánto te afecta ver que el valor de tu dinero baja un veinte por ciento en pocos meses.
Las dos importan. Alguien con mucha capacidad pero poca tolerancia puede vender en el peor momento por miedo y convertir una caída temporal en una pérdida definitiva. Alguien con mucha tolerancia pero poca capacidad puede asumir riesgos que su economía no soporta.
Cuando una entidad ofrece productos de inversión, la normativa europea le obliga a evaluar si el producto es adecuado para el cliente mediante un cuestionario. Responderlo con sinceridad, y no con las respuestas que parecen esperarse, es la forma de que esa protección sirva de algo.
Antes de pensar en cualquier producto, merece la pena responder a tres preguntas por escrito: para qué es este dinero, cuándo lo voy a necesitar y qué haría si mañana valiera un tercio menos. Las respuestas dicen más sobre el riesgo adecuado que cualquier folleto.
Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta correcta universal. Dos personas con los mismos ingresos pueden llegar a conclusiones distintas, y ambas pueden tener razón. Lo que importa es que la decisión sea coherente con el plazo, con la situación económica y con la tranquilidad de quien la toma.
Antes de cualquier decisión
La Comisión Nacional del Mercado de Valores publica en su web el registro de entidades autorizadas y advertencias sobre entidades que operan sin autorización. Consultarlo antes de entregar dinero a cualquier intermediario es un paso sencillo. Los indicios clásicos de una oferta dudosa son la prisa, la rentabilidad muy alta presentada como segura y la falta de documentación clara.
Este artículo es educativo y no tiene en cuenta tu situación. Si necesitas una recomendación personal, un profesional autorizado es quien puede dártela.
Contenido educativo, no asesoramiento. Este artículo no tiene en cuenta tu situación personal. Las cifras son ilustrativas. Lee el aviso legal y de riesgos.